Las Aprendices.

Todos estaban esperando que se apagaran las luces en el bar de los segundos sábados cada dos meses. Ella entró en el escenario. La primera nota que salió de su boca nos remontó al verano en cualquiera de los países de Sudamerica que siempre habíamos querido visitar. La Juana y yo nos miramos. A nuestros pies estaban las bolsas con los cuchillos afilados de la carnicería. Estábamos empezando, pero  esta vez íbamos a hacerlo bien. Esta vez no van a encontrar el cuerpo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s