La niebla. 

Mi madre se llevó a la tumba el nombre de mi padre. Después de su muerte, me fui a Mugardos a recoger algunas de sus cosas y a intentar vender la casa que me dejaba. Ese día de finales de Septiembre, el pueblo estaba cubierto por una niebla espesa y blanca. Mi coche avanzaba despacio por aquella carretera ciega sin principio ni fin. Iba tranquilo y pensando en mis cosas, quizás por eso no vi las señales que me hizo un hombre con bastón cuando pasé por su lado. Mi coche golpeó algo blando. Pensé que era un perro o un zorro, o cualquier animal de esos que te saltan al paso. Me bajé del coche más fatigado por el viaje que preocupado por lo que estuviera debajo de el. Me acerqué y vi primero el jersey de lana fina azul bebé, luego la mano sin vida que había sostenido el bastón. Arrastré el cuerpo como pude hasta apartarlo del coche. Llamé a los Servicios de Urgencia, aunque ya sabía que no había nada que hacer. Por un momento, en medio de los nervios y la histeria le miré a los ojos. Era mi padre

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s